Crónica / Patricia Sampaoli de Bonacci

Helsinki, en mi paso rumbo a Jyväskylä, donde se llevaría a cabo el XX Congreso de la Asociación Internacional de Historia Oral (IOHA), organizado por Universidad de Jyväskylä, la Sociedad de Literatura Finlandesa y la Red de Historia Oral Finlandesa bajo el tema Memoria y Narración, fue el comienzo escandinavo de un inolvidable viaje junto a mi familia en 2018.
Helsinki, Helsinki, imaginar recorrer sus calles, sin duda fue un sueño imposible en mis años mozos, pero, hete aquí, que se me dio y de la mejor manera ya que me pudieron acompañar mi esposo y mis hijos.
Mi ponencia, dato para los curiosos, se intituló “Historia con garbanzos, una familia y la comunidad rural que habitaron en el noreste de la provincia de Santa Cruz -Patagonia Argentina- en la primera mitad del siglo XX”, trabajo que escribí con mucho placer y que me fue aceptado a la brevedad luego de mi envío. Es que intentar escribir la historia de comunidades en la lejana Patagonia, originadas a comienzos del siglo XX, donde no se cuenta con documentación copiosa, permite un lugar preponderante a la utilización de la historia oral en un marco de “Memoria y Narración”.
Afortunadamente, contamos con una traductora nacida en Colombia, Diana, excelente persona que nos facilitó datos de toda Finlandia que no se encuentran en las guías de turismo, como, por ejemplo, que en los hospitales se atienden desde los obreros hasta el propio presidente absolutamente gratis, así es el sistema de salud en el país. Existen dos partidos políticos más importantes y suelen ganar uno u otro, compitiendo en cómo hacer mejor la vida de los ciudadanos y cumpliéndolo, nunca quitando lo bueno del gobierno opositor anterior, sino tratando de superarlo ampliamente. Eso sí, un extranjero nunca adquiere la ciudadanía finlandesa, por más que se case y tenga hijos en el país, solamente alcanza a obtener una residencia permanente.
Mientras escribo, estoy escuchando a Sibelius, su Lemminkäinen Suite, Op.22; solo de ver este nombre, podrán deducir lo difícil que es el idioma finlandés para nosotros. A modo de ilustración, van algunas líneas referidas a sus características: les comento que no pertenece a la familia de lenguas indoeuropeas sino a una familia conocida como fino-úgrica, que posee un origen común con el húngaro y el estonio. Entre sus curiosidades se encuentra que los pronombres no presentan diferencias entre “él” y “ella”. ¡Caminar por las calles y no entender nada de lo que dicen sus carteles es todo una misma cosa!

Golfo de Finlandia
Helsinki (que los finlandeses pronuncian con acento en la primera sílaba), se sitúa junto al mar Báltico, es muy particular porque tiene incorporada a su ejido 300 islas frente al continente, con una línea costera que se extiende unos 100 kilómetros en el Golfo de Finlandia. Según el censo de 2020, cuenta con 665. 281 habitantes y en sueco se la llama Helsingfors, palabra que proviene del nombre de la parroquia circundante y de los rápidos que fluían a través del lugar donde Helsinki fue fundada. En ruso se la conocía como Gelsingfors, al pasar a ser parte del Gran Ducado de Finlandia dentro del Imperio Ruso.
Recuerdo nuestro paseo por los canales del golfo en un día nubladísimo y con rachas de llovizna que nos impidieron sacar buenas fotos del recorrido, aunque igual disfrutamos de un refrigerio especial; también recuerdo cuando fuimos a hacer compras a un supermercado y vimos junto a la puerta cochecitos de bebés y bicicletas sin candado alguno, los cuatro pensamos ¡qué distinto país al nuestro!
Rubén se fue en busca de vino y cervezas mientras yo compraba elementos para alimentarnos. Ahí descubrimos que en los supermercados finlandeses no se vende alcohol, hay que ir a comercios especializados en ese tipo de ventas. También nos sorprendió que el cajero hablara en español, es una asignatura escolar, junto al inglés, y nos comentó que en Finlandia no se cultivan viñedos, por lo que solamente pueden producir cerveza y vodka (a base de la fermentación de granos y otras plantas ricas en almidón).
La arquitectura, la gastronomía, el diseño, las costumbres y hasta el lenguaje cotidiano, dan cuenta de un pasado bajo dominio sueco y ruso. Centro político, educativo, financiero y cultural, Helsinki fue elegida Capital Mundial del Diseño en 2012, sede de los Juegos Olímpicos en 1952 y del Festival de Eurovisión en 2007. Reconocida a nivel mundial por su diseño, forma parte de la red de ciudades creativas Unesco, desde 2014.
Visitamos la Casa Alvar Alto, donde el arquitecto y su primera mujer tenían su hogar y su estudio; mi hijo, estudiante de arquitectura en aquel tiempo, estaba de parabienes, ya que es un admirador de su trabajo, ejemplo de una arquitectura modernista que promovía el desarrollo igualitario de la sociedad, más allá de la condición social de las personas, con enfoque funcionalista orgánico armonizado con su entorno. Alvar Alto, un arquitecto cuya obra está por convertirse en Patrimonio de la Humanidad.
Mientras sigo escuchando a Sibelius, músico finlandés de fama mundial, cierro los ojos y puedo imaginarme la historia del lugar, su épica desde la Edad del Hierro con los tavastianos dedicados a la pesca y la caza en sus aldeas atestadas de pobreza, guerras y enfermedades; hasta sus luchas con los suecos, que en la Edad Media se quedan con el país, para ser vencidos por Rusia en la Guerra Finlandesa, que la anexó como un Gran Ducado. En este período, Helsinki fue transformada para que se pareciera a San Petersburgo; esto permitió a los finlandeses cambiar y comenzar a florecer. En suma, el devenir histórico fue dejando vivas raíces a un territorio muy rico en cultura a pesar de su clima extremo.

Monumento a Sibelius
No quisiera que este escrito fuera muy extenso, pero, antes de entrar en el mundo literario finlandés, vale comentar acerca del festejo del comienzo del verano. Llegamos justo el 21 de junio, el día en que se celebra Juhannus, el solsticio de verano. Su festejo se hace coincidir con el fin de semana entre el 20 y el 26 de junio; entre las tradiciones principales se encuentran las hogueras (kokko), enormes fuegos en la costa y a la orilla de los lagos para alejar los malos espíritus.
Juhannus es una mezcla de antiguas tradiciones paganas con la influencia cristiana posterior. En su origen estaba dedicada a Ukko, el dios del trueno, el cielo y las cosechas, se celebraban rituales de fertilidad para la tierra y los animales, en la creencia de asegurar prosperidad agrícola. Se consumía cuantiosa cerveza, se hacía mucho ruido para ahuyentar a los malos espíritus y otro punto destacable eran los hechizos para saber quién sería el futuro cónyuge. Aquí les presento algunas acciones, de lo más poéticas, que se emprendían con ese propósito: recolectar siete flores silvestres diferentes de siete prados distintos en absoluto silencio y colocarlas debajo de la almohada para soñar con el rostro del fututo consorte; correr desnuda por los campos de centeno para toparse con el amor de su vida (imagino la de trampas que se tejerían, da para más de un cuento), o a la medianoche asomarse a un pozo o un charco de agua clara para que el reflejo muestre el rostro del alma gemela. ¿Resultarían en serio? De verdad que me lo pregunto…
Con el advenimiento del cristianismo (alrededor del siglo XII), la Iglesia Católica buscó adaptar las festividades paganas, tan fuertemente arraigadas en el pueblo, en lugar de prohibirlas y comenzó a celebrarse en honor a San Juan Bautista. De ahí, el nombre actual, Juhannus, que es la evolución en finlandés antiguo del nombre Johannes (Juan). A pesar del trasfondo religioso cristiano, persistió el misticismo y los finlandeses nunca dejaron de lado la conexión con la naturaleza y la magia. Juhannus sigue siendo reverenciada por su carga mágica y espiritual, delgada frontera entre el mundo real y el de los espíritus, a causa de la luz perpetua del sol de Medianoche.
Pudimos vivenciar ese Sol de Medianoche, en el que apenas hay oscuridad, porque es el día más largo del año y la luz dura prácticamente las 24 horas. Esto, como se sabe, es debido a la latitud y Helsinki goza de largos días de verano (cerca de diecinueve horas) para afrontar después nuevamente el solsticio de invierno, con sus días que duran menos de seis horas.
Fue increíble poder apreciar, tras los cristales de las ventanas del departamento que alquilamos, el brevísimo momento de oscuridad que separó un día del otro. ¡Realmente fue mágico!
Ver el disfrute de los finlandeses en sus saunas, casitas que flotaban en las costas, recorrer sus parques, especialmente Splanadi, con arboleda lineal en pleno centro de la ciudad y el Parque Sibelius a la orilla del agua, famoso por que en él se encuentra el monumento dedicado al compositor Jean Sibelius. Aquí recomiendo que escuchen la obra más famosa de este compositor, el poema sinfónico Finlandia, Op. 26, escrito en 1899 y revisado en 1900, que es el símbolo mundial de la identidad y la libertad de Finlandia: el predominio ruso finalizó con la caída del Zar en 1917.
En nuestro recorrido por la ciudad, nos impactó la Catedral luterana ubicada en la Plaza del Senado. Esta iglesia de culto evangélico fue construida originalmente entre 1830 hasta 1852, para homenajear al gran duque de Finlandia, Nicolás I, Zar de Rusia. Un edificio lleno de luz, con un órgano de tubos inmenso y bancas de madera reluciente, paredes blancas, simplicidad neoclásica, extrema elegancia. En el altar mayor se destaca la pintura El Descendimiento de Jesús de la Cruz, obra de Carl Timoleon von Neff, donada por el Zar. ¡Realmente espléndida!
Pero este es otro de mis periplos literarios por Europa, y aquí debo detenerme en los autores Clásicos e Históricos que nacieron en Helsinki: Mika Waltari (1908–1979), famoso internacionalmente por ser autor de novelas históricas como Sinuhé el egipcio y Tove Jansson (1914–2001), creadora de los célebres personajes de los Moomins, que además de escritora fue pintora, autora a quien no conocía.
Debo confesar que, de los autores contemporáneos y modernos, solo estaba al tanto de Arto Paasilinna (1942–2018), que no nació precisamente en Helsinki, sino en Kittilä, un escritor considerado maestro del humor y autor de El año de la liebre. Igual lo comento porque su novela, de corte humorístico ecológico, fue premiada en Finlandia, Italia y Francia; escrita en 1975 -cuenta la historia de un periodista que odia su trabajo, a su esposa, y su vida en general-, fue publicada en español por ANAGRAMA, ¿la conocen?
Y aquí van los autores contemporáneos nacidos en Helsinki, me ha llamado la atención que suelen ser sueco parlantes: Kjell Westö (1961): Reconocido escritor y periodista, famoso por sus novelas ambientadas precisamente en la ciudad de Helsinki; Leena Krohn (1947), autora de literatura fantástica, ensayos y novelas filosóficas, laureada con el Premio Finlandia; Hannu Mäkelä (1943) célebre autor de literatura infantil, que además escribe poesía y prosa para adultos; Märta Tikkanen (1935), referente de la literatura feminista nórdica, famosa por ser la autora de The Love Story of the Century; Bo Carpelan (1926–2011), poeta, crítico y novelista, galardonado en dos ocasiones con el codiciado Premio Finlandia de Literatura; y los poetas Paavo Haavikko (1931–2008) y Elmer Diktonius (1896–1961).
Creo importante acercarnos a la prolífica literatura finlandesa, debe ser tan difícil vivir en un mundo casi sin noches en el verano y con tanta oscuridad en el invierno. Encontré información acerca del alto índice de alcoholismo y de suicidios en un país donde la política imperante hace posible que el Estado esté totalmente presente en la vida de la población, asistiendo como corresponde, equilibrando la distribución de la riqueza. Es paradojal, ¿verdad? ¿Será la soledad del frío y lo oscuro del invierno? Vaya uno a saberlo…
Escuchando el Valse Triste de Sibelius, bien podemos imaginarnos en medio de una larga noche de invierno, con una botella de vodka y los pensamientos más desafortunados…
Cierro con el recuerdo divertido de los caramelos de regaliz (nuestro orozuz), caramelos salados, con los que mis hijos espantaron a sus amigos al ofrecérselos a la vuelta del viaje, son típicos de Finlandia igual que el café, bebida que se consume más que en todo el resto de Europa.
Poema
(fragmento, de Paavo Haavikko)
¿y qué es la poesía?
Quiero decirlo:
una casa pequeña, estrecha y alta
y una sala donde escribo esto.
¡Exagero!
Pero imagino que todo ocurre,
¿y quién no está solo? ¿Quién no es un mundo?
Callar todo cuanto es lenguaje.
Regresar al lugar de donde vengo.

Patricia Sampaoli / Caleta Olivia. SC..
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