Segundo Premio Poesía Fondo Nacional de las Artes 2025
Entrevista / Gabriela Luque

Foto original: © Pablo Camperi

Esta extensa conversación con Natalia “ Naty” Belenguer se inició hacia fines de noviembre del año pasado, vía WhatsApp. El punto de partida fue la obtención del segundo premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes 2025 por su poemario Tejidas de fábrica, hoy ya convertido en un bello libro físico que el pasado mes de abril ha iniciado el recorrido por ferias de la Patagonia, publicado por Ediciones Las Guachas, de San Martín de los Andes. De esa primera charla, con algunos conocidos y lugares en común, surgió esta larga y cálida entrevista, en la que la autora no sólo se presenta, si no que también nos permite ayudar el funcionamiento del campo literario en la Norpatagonia.
ÚV – Bueno, Naty, finalmente va cobrando forma esta entrevista, que es también tu presentación en Último Viernes. Me gustaría que habláramos un poco de este libro premiado por el Fondo, pero también de tu formación, de los inicios en la escritura, empecemos por allí. El público que lo va a leer probablemente no te conoce demasiado, sobre todo el de las provincias de la Patagonia Austral. Yo sé que sos escritora, que sos tallerista, que sos docente de Letras, pero bueno, contános vos cómo te formaste.
NB – Bueno, en realidad yo en Bahía Blanca ( mí lugar de nacimiento) primero me formé más en profundidad en la parte artística, más que en la literaria. En mi adolescencia, hice talleres de teatro, siempre me vinculé a esos talleres de teatro, fui también a los de guitarra, música para chicos, y con quien ahora es mi marido y un grupo de amigos hacíamos actuaciones. También bailaba, me gustaba mucho la danza. Y la escritura me empezó a interesar como más formalmente, a partir de mi estudio en la carrera de letras en la UNS y de conocer también gente vinculada en ese sentido, sobre todo poetas. Estaba siempre en las movidas que se hacían o participaba como oyente de las movidas en la universidad, en la Casa de la Cultura. Y después me recibí y ahí sí ya había empezado con inquietudes de escribir, como con los primeros esbozos, o sea que no fui como las que te dicen ”yo nací sabiendo que era escritora” no, nada que ver. Como que sí, me fui armando. Y, por ejemplo, en las escuelas en las que yo trabajé, empezó esto: la primera fue una escuela rural, ahí en Argerich, que es cerca de Bahía. Ah, siempre me fascinó registrar, era un mundo que me alucinaba, los pibitos, era una escuela albergue, me gustaba mucho conocer las experiencias tan distintas de las que yo tenía en la ciudad. Entonces empecé, hice un periódico en esa escuela, como que siempre en las escuelas que estuve hice cosas que tuvieran que ver con la edición de lo que los chicos tenían para decir. Ahí empecé medio con una obsesión, porque, además de las clases, siempre me pasaba que quería registrar cosas, cuentos, leyendas, lo que fuera. Después seguí así – me parece que esto es la primera vez que lo digo- que por ahí también pasaba este gusto por el cuento, por el relato, por lo que te pueden contar de manera distinta gente que vive en otros espacios que vos desconocés. Por ejemplo, los alumnos me hacían bromas, por ahí me decían, a ver, a ver, usted – porque claro, está el tema de la ciudad y el campo- a ver, usted, dígame, qué sabe de… y me decían palabras, me hablaban de las mangas, por ejemplo, de las mangas de campo y yo, ni idea. Hacíamos crucigramas y me decían, ¿cómo se llama la…¿Qué sé yo? Bueno, ve que usted tampoco sabe nada, me decían. Era muy lindo, fue muy lindo.
ÚV – ¿Cómo siguió la historia al trasladarte a la Patagonia? ¿Te costó insertarte en el medio? ¿Qué cambió?
NB – Bueno, fue cuando me mudé acá al sur, a Villa La Angostura, esta soledad, esta inmensidad me fascinó. Todo inmenso en los lagos, las montañas, el bosque, la lluvia inmensa también, como que ahí me reconecté con esto, con la lectura y con la escritura. Ahí saqué un primer librito de cuentos que se llama Desafinan los huesos con una editorial muy chiquitita, El Baqueano, en 2007. Eran cuentos embrionarios, ninguno tiene mucho desarrollo. Hay uno ahí de la zona, que me contaron justamente en la zona rural, como yo hacía dedo en un cuento de ruta y lo plasmé. Bueno, después ya me metí medio de lleno acá conociendo escritoras, haciendo talleres, tomando y haciendo, porque a mí siempre me gusta eso como nutrirme y a la vez brindar y bueno, y ahí entré ya de lleno, escribiendo y también me recontrafasciné con las historias de acá. Luego otro libro, que formalmente es del 2020, pero que yo lo empecé a escribir, a pensarlo, en el 2003, creo o 2004. El libro del terremoto como yo le digo porque se llama, en realidad, El paraíso tembló. Cuando yo vine acá al sur, me acerqué a la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer y ellos trabajaban historia oral y entonces, bueno, me fasciné laburando con ellos, haciendo entrevistas a los primeros pobladores y ahí escuché sobre el terremoto de Valdivia de 1960, que fue tremendo, el más grande en el siglo XX y empecé, digamos, yo participaba de esas entrevistas, pero a mí me fascinaba ese tema. Yo digo, acá hay una historia en sí misma que tiene que ser contada. A la vez yo era profesora de enseñanza media y los alumnos me decían, profe, mi abuelo sabe sobre este tema, usted tendría que hablar con él. ahí me empecé a copar con el tema y empecé a conocer pobladores por referencias de alumnos, por referencias de la biblioteca, por donde fuera. Empecé a meterme en las casas de los pobladores, obviamente pidiendo el permiso, contándoles que la idea era hacer un libro, porque era una historia que estaba viva y no estaba estaba reunida, estaba como fragmentada, ¿no?, andaba y ahí saqué ese libro que tuvo muchísimos vaivenes emocionales porque para mí era importantísimo y me costaba un montón terminarlo y pensaba que no lo iba a terminar nunca y bueno, hasta que en la pandemia me sirvió para reunirlo, para encontrar a Carlos Mux, que es un diseñador de Bahía Blanca, un capo total, que trabaja con la editorial Vox, es el que diseña y la verdad es que nos entendimos re bien porque la idea que yo tenía él la plasmó enseguida, me encantó. El libro, de hecho una parte importante del libro es el mismo diseño, porque un poco los relatos son todos parecidos. Bueno, ese libro lo saqué mientras seguía escribiendo otras cosas. En el medio también me publicaron por Zona de Cultura, que es de la Legislatura, en verdad nos publicaron con Cecilia Fresco, que es otra poeta, un libro que se llama La vida del suelo. Antes de eso, yo saqué un libro que se llamó Territorios de poesía, que saqué yo con Efitorial La Grieta.Y bueno, después me metí ya con la narrativa más en serio y ahí saqué el libro La Mataperros y otros quiebres, con Tamara Padrón Abreu, de Ediciones Las Guachas. Ese me encantó porque disfruté muchísimo la escritura. Me encantó, son cuentos medio delirantes. O sea, me gustó mucho escribir eso.
ÚV – ¿Y veías, percibías una evolución de tu escritura o no? ¿O en o tus intenciones con respecto a la escritura?
NB – ¡Ah, sí, eso sí! La Mataperros y otros quiebres es como, bueno, acá es más profesional, eso me parece, sí, sí, porque los cuentos tomaron otra densidad, de hecho, amigas que me leían me decían que cómo había cambiado lo que escribía. Bueno, ahí también tomé talleres con Fernanda García Lao, esuve mucho tiempo con ella. Es muy genia porque como tallerista es muy cruda, va al hueso. Pero bueno, en el fondo tiene razón. Y también escribí una novelita, una nouvelle más.
ÚV – ¿De qué manera surgió el libro del premio, Tejidas de fabrica? A ver, obtuvo el segundo premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes el año pasado, eso realmente hace ruido en el campo literario, ¿ Cómo fue eso? NB – Y bueno, este libro en particular lo empecé a escribir como en el 2017, o sea, hace mucho tiempo, porque empecé a pensar en esto de las frases que usamos para referirnos a la locura, en realidad empezó un poco por ahí el germen del libro, esto de frases como “Le falta un tornillo”, “No le llega el agua al tanque”, no sé, “ Se le aflojaron las tuercas” o “ No tiene los patitos en fila”. Pero claro, lo que a mí me interesaba era, en particular, lo que tuviera que ver con lo mecánico. Y ahí está el primer hilo de Tejidas de fabrica, que primero fue “tejidos”. Te cuento: un día fui a Mar del Plata a un Congreso de Literatura al que iba cada dos años.
ÚV – ¡Yo también estaba, siempre voy a ese mismo Congreso, se llama CELEHIS! ¡O sea que hemos estado juntas y no nos conocíamos, jajaja!
NB: Bueno, éste fue, estoy viendo acá el afiche , fue en 2014, y cuando entraba el colectivo en la ciudad veía todo el tiempo eso: “ Tejidos en fábrica”, “Tejidos de fábrica”, carteles y carteles. Me llamaba la atención. ¡Ay, tejidos de fábrica! Pero es que, en realidad, estamos todos medio tejidos de fábrica, ¿viste? Y yo que venía trabajando con las frases ésas de la locura, más esto de los tejidos y sentí que ahí había algo, viste cuando decís por acá tengo que ir y bueno, ahí empecé como a reunir poemas y a leerlos en público.
ÚV – Acá te interrumpo, porque creo que se liga con lo de los encuentros de poesía, ¿no?
NB – Sí, de hecho, los leía en algunos encuentros que hacíamos en San San Martín de los Andes o en Bariloche. Porque yo trabajé en el Instituto de Formación Dcente en San Martín y siempre fui también muy inquieta de esto de gestionar, de gestionar encuentros. Cuando iba a Chile, porque alguna vez me invitaban a leer conocía gente muy vsliosa, me decía que esa gente tenía que venir para acá y bueno, empecé a gestionarlo. Y en esas lecturas, en eso recitales de poesía, siempre iba leyendo alguno de estos poemas. Y bueno, insistí, insistí porque en realidad el libro yo lo había presentado a leer a varios.A mucha gente se lo fui dando a leer, así que el libro está enriquecido por los aportes de un montón de personas. Cada devolución era un aporte más a los poemas. Y después se me ocurrió.algo más, porque en realidad lo que el libro tiene también de particular es que trabajo con las definiciones. Porque yo pensaba eso, ¿cómo usamos nosotros las palabras y qué significan? ¿ Qué significa que le falte un tornillo? No sé. ¿Qué es un tornillo? Bueno, entonces trabajé un poco con las definiciones, que no las puse exactamente, sino que también las evité, digamos, pero como un juego, cada uno de los poemas, que son muy breves, juega también con lo que sucede entre la definición y el poema mismo.
ÚV – ¿En qué momento consideraste que este libro ya estaba listo, ya estaba en condiciones? Si fue para esta última convocatoria del Fondo, porque hay unos cuantos años de trabajo en el medio.
NB – Yo lo dejé, lo dejaba, pero sentía que tenía un valor. . No sé si era el mejor libro, pero tenía valor eso. Las veces que yo lo leía o lo daba a leer, había una resonancia.
ÚV – El año pasado me decías de esos contactos también con la poesía chilena, de cuestiones de frontera y que por ahí los invitabas a ir al Instituto. ¿Con qué poetas se dieron esos diálogos?
NB – Hicimos varios ciclos, hubo uno que se llamab” Encuentro de poetas de los Siete Lagos”, que también tengo acá el afiché. Ahí invitamos a Rosabetty Muñoz. Esto fue excelente. La llevé a Rosabetty al Instituto, allí nos conocimos .Y acá en Villa La Angostura hicimos otro encuentro con Rosabetty y Graciela Cross. All primero vinieron David Aniñir, que yo los había conocido en Osorno y Javier Milanca, dos poetazos. Después siguieron viniendo, se empezó a generar un vínculo y, bueno, para mí uno de las cosas más importantes que organizamos, una movida tremenda y emocionante,, fue que vinieron Elicura Chihuailaf y Rosabetty juntos en el 2017. A ese encuentro lo llamamos”Poesía sin fronteras”. Esto lo organizábamos con un grupo de alumnas, que ahora son profes acá. Ellas llevaban los poemas de ellos dos a la escuela media. Entonces, cuando ellos vinieron, hicimos dos encuentros acá en el Centro de Convenciones con las escuelas medias de acá de Villa La Angostura yhubo un intercambio con los alumnos que fue tremendo y después hicimos un recital a la noche para el público en general. Pero conocer a Elicura, llevarlo a la radio, escuchar cómo se expresa… siempre cuento que lo llevamos a una radio comunitaria, y allí estaba sentadito al lado mío y hablaba de la cosmovisión mapuche. Él tiene un tiempo muy especial para hablar y eso te emociona. En Bariloche también hicimos una presentación de los dos portas Y allí mismo lo declararon ciudadano ilustre. Todo esto en el medio de lo de Santiago Maldonado, o sea. era un momento políticamente incorrecto para todo esto. Pero bueno, ¡lo hicimos, lo pudimos hacer!
ÚV – Naty,pienso que es un inmenso laburo docente el que has llevado a cabo, ése que no siempre se reconoce, pero se ven los vasos comunicantes entre la poeta y la docente, así se logrann estas redes, aunque claro que tendría que haber apoyo
NB- Se dieron varias condiciones, eran pibas súper estudiosas, súper inquietas, con ganas de leer, con ganas de dar a conocer. Esto puede verse como una apología de “¿no ves que se pueden hacer las cosas sin plata?” ¡No, la verdad que no! Hay que hacerlas con plata en la medida de lo posible, pero sí es cierto que siempre se tejen redes. No hay otra forma de cumplir en este campo, entonces es la suma de todos, es el resultado de la generosidad de mucha gente de acá. Porque además, después de esa cosa tan enorme que hicimos, bueno, ya aportamos. seguiremos haciendo cosas más chiquititas, haciendo los libros, no sé. Pero bueno, de hecho con Rosabetty se generó una amistad porque es una hermosa persona, y vino muchas va hacer recitales, a dar talleres, a hacer encuentros, a pasear. Así que todo lo que se generó y lo que se construyó quedó. Quedó y quedó también en la memoria, estuvo buenísimo

Foto: © Pablo Camperi
ÚV – Estaba pensando que hay como dos momentos en tu historia personal con la literatura. La primera, que me encantó, la de esa experiencia de la escuela rural en Argerich, cerca de Bahía Blanca. Y después, evidentemente el sur. Porque digamos, todo lo que vos venís relatando tiene mucho que ver con instalarte en el sur.
NB – Sí, no es un tema menor. los cuentos de La Mataperros, por ejemplo, en su mayoría están ambientados acá, también los poemas. En cambio no tanto éste, porque es como más universal el tema. Locos hay por todos lados…
ÚV – Pero bueno, es interesante ver las derivas de esta conversación, porque es una cosa que siempre a mí, en lo particular, me llama la atención, desde el punto de vista de la difusión con la revista, pero también en el trabajo académico, la relación compleja entre ciertos territorios y entre las distintos componentes del campo literario y del ecosistema. En fin…
NB – ¿En qué momento todo esto pasó de ser tejidos de fábrica a tejidas de fábrica? Y cuando empecé a pensar en las frases… “está chapa”, “le falta un tornillo”, “se le aflojaron las tuercas”, “le saltó la térmica”, que en general están asociadas a las mujeres. Más que tejidos, me parece que somos tejidas de fábrica. Así que ahí pasó a ser “tejidas”, pero la esencia ya estaba..
ÚV – ¿Y cómo viene esta etapa? Ya está, el libro gana un premio del Fondo, que es muy importante realment. ¿Cómo sigue ahora? ¿Qué es lo que tenés pensado? Además de todas las presentaciones, me parece bárbaro que ya hayan empezado con las cuestión de las ferias.
NB- Voy a estar en la FILBA el 5 de mayo en el Stand del Ente Cultural Patagonia. El libro seguirá su camino. Yo sigo escribiendo, estoy armando un libro nuevo de cuentos, estoy escribiendo dramaturgia también. Le hago a todos los géneros porque soy muy inquieta; además estoy haciendo unos talleres de dramaturgia que me encantan. ¿Por qué dramaturgia? Porque en todos mis cuentos siempre me dicen que los diálogos son muy llamativos. Y bueno, voy a hacer teatro, voy a investigar y aprender, porque nunca había escrito algo así . Un gozo, tengo una obrita, casi dos. Así que no, sigo escribiendo, me encanta, me da alegría, la alegría de unir la idea al concepto. Eso es. La idea, la alegría de poder transmitir lo que vos tenés en la cabeza con las palabras que elegís, que te salen, que encontrás, porque tampoco es que es inmediato eso.
Una cosita, tanto en La Mataperros lcomo en este,, el trabajo ha sido con Tamara. Con la editorial, porque las conozco, fuimos compañeras de instituto, yo que agradezco conocerlas desde antes de la editorial, porque hay como una comunidad de amistad. Me interesa colaborar con la editorial y me resulta muy seria para el trabajo y bueno, por eso publico con ellas. Creo que es muy bueno poder publicar si existen editoriales serias en la zona y vienen laburando muy bien, me parece que está bueno potenciarnos Lo que pasa es que también me gustan mucho los libros que hacen, me gusta mucho el diseño. También hay una clínica previa a la edición, digamos, no es que “ mandáme el original que te lo imprimo”. Hay un trabajo previo, se nota el trabajo editorial. Claro, hay un trabajo y un compromiso editorial. Se discute hasta la coma.Y también sabes que hay seriedad en todas las etapas de la edición, hay un acuerdo, hay un diálogo. Eso resalto, que hay un diálogo respetuoso con el autor, tanto desde el diseño como desde la parte de la venta y la distribución. Vos podés editar un librazo, pero si no te lo distribuye nadie, vas al muere.
ÚV- Y una preguntita más con respecto a esta edición que tiene prólogo de María Teresa Andruetto, ¿cómo fue esto?
NB- Tere es una de las personas más generosas que andan dando vueltas. Pero yo con ella tengo una historia de hace años, yo era profe acá en la escuela media y leímos un libro que trabaja en las leyendas urbanas de Córdoba. La cuestión es que a los alumnos les encantó y les propuse escribir leyendas de la zona. Quedó tan lindo el librito que se lo mandamos y así empezó el vínculo. Después, ella vino varias veces acá a la feria del libro y ahí nos conocimos. Y bueno, cuando gané, por intermedio de Tamara le pedimos un prólogo, y ella escribió esas palabras para mí tan espectacular., Ya Las Guachas es una editorial que tiene una muy buena difusión, entonces este prólogo es como un plus, porque más allá de la generosidad, es un aval muy fuerte.
Y así, luego de un par de horas de charla, mediadas por el zoom, llegamos al final de esta maravillosa y extensa conversación. Por supuesto que hay más anécdotas, de ésas que un par de docentes de letras que intervienen en el campo cultural patagónico no podrían haber dejado de lado. Pero ésa es otra historia y Último Viernes debe aparecer.

Gabriela Luque / Río Gallegos. SC.
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