En primera persona / Diego Rodriguez Reis / Ganador del VI Premio de Poesía, Antonio Ródenas García -Nieto

La prehistoria (1988 – 1998)
Lo primero que escribí, con plena conciencia de estar componiendo una obra literaria, fue un poema, a los ocho años. Siempre pensé en términos de serie: ese primer poema, dedicado al río fue el original de una serie en la que fui abordando elementos de la naturaleza: continué con el viento, el sol, las bardas, la montaña, el mar y un numeroso etcétera. Esos primeros textos eran básicamente descriptivos, apenas se animaban a la comparación y se quedaban en los arrabales de la metáfora; acaso porque fui muy fervoroso lector de los clásicos griegos, que leí en las traducciones de Gredos. El siguiente paso fue, lógicamente, en ese universo propio, la re-escritura en verso de mitos griegos. Toda esa etapa estuvo regida fuertemente por la rima y la métrica: ensayé todas las posibilidades del arte mayor y menor, de los estilos y subgéneros poéticos, desde el soneto hasta el haiku, desde la copla hasta el tanka. Ocasionalmente, cuando me enamoraba para siempre (cada tantos meses) irrumpían, en esta temprana obra en construcción, poemas que leía un tiempo después y que me apresuraba a quemar.
La historia (1999 – 2012)
El giro en el camino de mi poesía ha sido claramente el contacto con otros artistas: no sólo poetas sino narradores, gente de la pintura, la música y el teatro, representantes del viejo y variopinto oficio de componer obras, presentarlas en una escena a un público visible o invisible. Desde pibe, he formado parte de grupos/colectivos culturales: en Fiske Menuco integré durante una década el Centro de Escritores, donde conocí a grandes autores que luego han sido amigos para toda la vida; en Villa La Angostura, donde vivo desde el 2010, formo parte del grupo literario Alamberse!, que ya cuenta con 15 años de trayectoria. De toda esa gente, he aprendido cosas, recursos, yeites; me han hecho descubrir nuevas voces, nuevos registros a los cuales acaso jamás hubiera llegado por mi propia cuenta. De aquel maravilloso grupo del Alto Valle, destaco a María Inés Arce, como la primera que me marcó camino: el del despegue de la rima y la métrica, el verso libre de esas ataduras pero atento a la creación de climas, a la sonoridad, del impacto polisémico y semántico de una frase con las inmediatamente anteriores o posteriores. Desde entonces, creo que dejé de buscar el brillo excesivo en la poesía y comencé la búsqueda de un estilo, un registro propio. En 2008, tuve la fortuna de ser seleccionado por escritores y escritoras de todo Río Negro para integrar el volumen Poesía Río Negro. Las nuevas generaciones, curado por el inmenso Raúl Artola y publicado por el FER y la UNRN, años más tarde, en 2015.
Lo levemente ajeno (2013)
Contrariamente a lo que imaginé toda mi vida, mi primer obra publicada no fue un libro de poemas, sino de cuentos. Mi primer poemario vio la luz años más tarde: Lo levemente ajeno, publicado por El Suri Porfiado. Para esa altura, ya había descartado (quemado) cuatro poemarios míos, por considerarlos indignos de ser publicados en formato de libro; ya había publicado mucha poesía en revistas, diarios, periódicos y blogs, muchos de esos textos tampoco terminaban de satisfacerme. De esa montaña de material, escogí aquellos que me parecieron más representativos de ese camino, de esa búsqueda de un registro personal, aunque tal vez no fueran mis preferidos: precisaba un punto de partida. Salvé de las llamas cuarenta tres textos que ordené en dos subconjuntos: “Lo levemente ajeno” (homónimo del volumen) y “Colecciones locales”. Ese primer paso poético me fue también alejando de la idea de la búsqueda de una obra “perfecta” o “completa”, y amigarme con otra perspectiva: creo que el autor no debe comprender del todo lo que escribe, sólo debe hacer impecablemente, honestamente, su trabajo poético. En 2014, tuve el honor de integrar la Antología Federal de Poesía. Región Patagonia, editada por el CFI; y en 2015, el volumen COMOE. Seis poetas en Neuquén, de Ediciones De La Grieta. Esos textos, a priori sueltos, formarían parte de dos libros futuros.
La anchura y la llanura (2018)
Estos poemas, publicados por Ediciones Patagonia Escrita, son textos de transición de mi vida en el Alto Valle del Río Negro a la cordillera neuquina, precisamente en la ciudad de Villa La Angostura. Este volumen, en su etapa de manuscrito inédito, obtuvo mención especial en el Concurso Nacional de Poesía 2013, organizado por la Fundación Acero, cuyo jurado estuvo compuesto por los poetas Jorge Boccanera, Rafael Felipe Oteriño y Santiago Sylvester. Aún así, estuve trabajando casi un lustro con esos textos, hasta llegar a una versión que me conformara. Básicamente, mis acciones comenzaron a apuntar hacia la construcción de un libro-filme, un paisaje verbal que fluyera desde la estepa hacia la cordillera. Los poemas de La anchura y la llanura son cortos, pero con una intención polisémica fuerte: algunos de ellos fueron tomados por artistas plásticos y fotógrafos para acompañar obras suyas en diversas muestras. Creo que es el más lírico de mis libros, lejos. El poeta Eduardo Espósito, a quien admiro desaforadamente, me hizo el honor de prologralo.
En 2019, Luciana Mellado y Claudia Hammerschmidt, en calidad de curadoras y editoras, seleccionaron poemas míos (de Lo levemente ajeno y La anchura y la llanura) para integrar el volumen Patagonia Literaria VI. Antología de poesía del sur argentino, para el proyecto Fines del Mundo, Estudios Culturales del Cono Sur, editado por INOLAS, en Potsdam, Alemania.
after ego (2024)
Entre 2016 y 2019, integré el Centro Editor Municipal de San Martín de los Andes. Entre 2021 y 2023, formé parte de la comisión directiva del Fondo Editorial Neuquino. En esos espacios, me alegra haber participado de la publicación de obras de poetas del norte de la Patagonia, entre ellos la antología Opuestos / Poesía, del X Concurso literario 2018 (CEM San Martín de los Andes) y el Panorama Contemporáneo de Poesía de Neuquén (FEN, 2023), que reunió trabajos de 109 autores contemporáneos de la provincia. Ello me hizo conocer más a fondo el trabajo de mis colegas, no sólo los reconocidos, justamente, sino también los colegas noveles o acaso con menos prensa. También sentí como un honor que el CeDIE (Centro de Documentación e Información Educativa Alicia Pifarré), del Gobierno de la Provincia del Neuquén, me haya convocado como coordinador de la preselección en territorio, para la edición del volumen Poesía del Sur del Neuquén (2024). Estos trabajos, todos ad honorem, me permitieron contemplar mi poesía en particular y mi obra en general desde una perspectiva más amplia, enmarcada en búsquedas regionales y generacionales.
Acaso no por casualidad mi siguiente poemario se llamó after ego (ediciones la yunta, 2024). Allí, la idea fue básicamente construir textos con voces ajenas: citas, frases célebres, refranes, versos de poemas y canciones. Es un libro enormemente intertextual, me divertí mucho organizándolo: el gran poeta y periodista Gerardo Burton me honró escribiendo un prólogo estupendo.
Desplazamientos y La dimensión conocida (2026)
Al inicio de este año, tenía tres poemarios inéditos, listos para ser publicados: el problema del poeta, casi siempre, es como publicar sus libros, más allá de que hoy la Red de redes permite publicar textos y que puedan leerse casi de inmediato desde la otra punta del mundo. Los poetas que nacimos en el siglo pasado, sin embargo, seguimos soñando con libros, con nuestros libros.
Me sucedieron dos hechos maravillosos. Primero, en febrero, Halley Ediciones seleccionó mi obra Desplazamientos para integrar su catálogo; el libro verá la luz en el segundo semestre de este año. Y segundo, a principios de abril, me llamaron desde España para informarme, para mi incredulidad, que había obtenido el VI Premio de Poesía Antonio Ródenas García-Nieto, por mi poemario La dimensión conocida. El libro lo publicará la Editorial Pre-Textos, en Madrid, en septiembre de este año.
Estos dos volúmenes son, en cierta forma, un intento de regreso (imposible, de antemano) a la lírica de La anchura y la llanura, pero con algunos recursos de after ego: siempre vuelvo a las voces populares, cómo la palabra en la calle se cristaliza en frases representativas de épocas y de conjuntos de individuos; y en qué fenómenos lingüísticos suceden si se las corre de lugar o se las deforma un poco.
El mañana
Tengo aproximadamente unos doscientos poemas inéditos, sueltos, que probablemente tienen un destino ardiente, para iniciar el fueguito del asado del domingo. Y un poemario aún innominado de unos cuarenta textos, que aguarda ver la luz, antes de que lo devore definitivamente el olvido.

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