Memoria íntima

Galería / Colectiva de Arte Viento Negro / Fernanda Bonil / Ana Copto / Jésica Gallegos

Nacimiento. Complejo Cultural Santa Cruz. 2019

Texto curatorial 
La entrada al arte desde lo cotidiano y banal, fundado en la relación con las instituciones artísticas, nos permite reflexionar sobre la legitimación de ciertos espacios por parte del público "consumidor" de arte, las nociones o categorías estéticas en relación a lo llamado "grasa", bizarro, de mal gusto. Reivindicar la escena cotidiana es traer a colación identidades fragmentadas y perdidas, es pensar en la abuela que cocina y llena la casa de aromas, es ahondar en las raíces derrocando el mito de la pureza, es pararse desde una postura crítica con respecto al circuito artístico en la ciudad. Viento Negro no quiere ser objeto, quiere irrumpir como el viento, sin permiso y hacer volar las certezas.

Complejo Cultural Santa Cruz. Rio Gallegos. 2019 / Performance. Instalación

Memoria Íntima. Centro Cultural Kirchner. 2020

Texto curatorial
“Memoria Íntima” surgió del cuestionamiento del colectivo con respecto a los roles femeninos dentro del ámbito del hogar. Las ollas y los instrumentos culinarios tienen una impronta vivamente femenina, el lenguaje del color define ante el nacimiento de una vida qué serás, pero no quién eres. Las ollas con su vacío eterno, llenadas por otros, llenas a veces, vacías luego, parecen representar la vida misma. Una vez un profesor preguntó qué era la felicidad, pregunta subjetiva; respondemos momentos, no todo el tiempo sé es feliz, y en esos lapsos volvemos a parecernos un poco a ollas vacías. Queridas a veces por el aroma de nuestra deliciosa comida, dejadas a veces porque ya no hay utilidad en el aluminio que arruina la salud, solas en un rincón de la alacena aguardando el tiempo que corroe nuestro metal, llenas de grasa y guiso para quien nos necesite en tiempos de lluvia y frío. ¿Qué son un par de ollas vacías? Nosotras, nosotres. Unas manchas de un frío azul nos alientan a pensar en otras visiones sobre la realidad. Papá cocinaba, el abuelo hacía asado, mi hermano corría a olisquear el aroma de la comida de mamá. Queremos ver más de esas otras realidades.

Centro Cultural Kirchner. Buenos Aires. 2020 / Instalación

Réplica de Memoria Íntima. Bilbao. España. 2020

Registros de lo que fue la réplica de la Obra de “Memoria intima” y poesía “oda a la grasa” en el marco del BilbaoArte, que es un centro de producción artística contemporánea en Bilbao, dependiente del Área de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao-España.
Una red de investigación artística conformada por Jose Iglesias Gª-Arenal (compañero del campamento curatorial año 2019), Saray Pérez Castilla y Miriam Rodríguez Morán.
Ejes de trabajo de Matriz Seca:
Procesos colectivos: buscan elaborar prácticas compartidas, no individuales, con fuerte énfasis en lo comunitario.
Transfeminismo: se apoyan en perspectivas críticas feministas que cuestionan las estructuras de poder y las desigualdades de género.
Infraestructuras coloniales: analizan cómo las huellas del colonialismo siguen presentes en las formas de organización, producción y percepción cultural.
Lo construido como “naturaleza”: reflexionan sobre cómo aquello que parece “natural” (paisajes, entornos, estructuras) en realidad es resultado de construcciones sociales, políticas e históricas.
La exposición incluye:
Documentación de procesos de Matriz Seca.
Trabajos de artistas afines, entre ellos el Colectiva de Arte Viento Negro y otros nombres como Rakel Gómez Vázquez, Solange Jacobs, Duen Sacchi y Silvana Torres.
Huellas del laboratorio abierto Des-desertificar / Des-monumentalizar, realizado en BilbaoArte los días 2 y 3 de septiembre, con participación de Ignacio Barrios, Lola Duchamp y Martí Maduala.
Texto curatorial
La réplica de Memoria Íntima en BilbaoArte se inscribe en el diálogo con la red de investigación Matriz Seca, donde los procesos colectivos, el transfeminismo y la crítica a las infraestructuras coloniales abren un espacio de reflexión sobre lo cotidiano y lo político.
Las ollas, utensilios y manchas de color se presentan como cuerpos cargados de memoria: recipientes que guardan ausencias y presencias, metáforas de lo femenino y de lo comunitario. La poesía Oda a la grasa resignifica aquello considerado “bizarro” o “de mal gusto”, reivindicando la cocina como territorio estético y afectivo
En este contexto, la intervención de la Colectiva de Arte Viento Negro se enlaza con los ejes de Matriz Seca, proponiendo una mirada crítica sobre las nociones de pureza y legitimidad en el arte. La obra se despliega como gesto de resistencia y cuidado, donde lo banal y lo doméstico se convierten en patrimonio sensible, y el arte se manifiesta como práctica situada que interpela tanto al cuerpo como al territorio.

Recetario Gráfico Latinoamericano. 2020 / Linograbado 

El Recetario Gráfico Latinoamericano de Grabado 2020 fue una iniciativa colectiva impulsada desde Uruguay por el Laboratorio Latinoamericano Gráfico. Reunió a artistas de distintos países que representaron, mediante técnicas de grabado, recetas típicas de sus regiones, acompañadas por las instrucciones culinarias para poder replicarlas.
Objetivo del proyecto:
Unir arte y gastronomía: cada artista debía realizar un grabado inspirado en una comida típica de su lugar de origen.
Compartir recetas: además de la obra gráfica, se pedía la receta con medidas exactas, para que pudiera ser reproducida en otros contextos.
Rescate cultural: el proyecto buscaba poner en valor la cocina como patrimonio cultural y como forma de identidad colectiva.

“Cazuela de luche de la abuela”. Linograbado . 2020

Texto curatorial:
La cazuela de luche se convierte en linograbado, en huella sensible de una memoria que no se escribe en los libros, sino en los aromas que habitan la cocina de la abuela. Cada trazo negro sobre la matriz es también un gesto de cuidado: la sopa que alimenta, el guiso que reconforta, la olla que guarda calor en los días de frío.
La obra nos invita a pensar la comida como archivo afectivo, donde lo cotidiano se vuelve patrimonio y lo íntimo se transforma en relato colectivo. La cazuela no es solo un plato, es un territorio de transmisión: allí se mezclan raíces, saberes y gestos que sostienen la vida.
En este recetario gráfico, la cocina se legitima como espacio de arte. El linograbado traduce la textura del luche y la memoria de la abuela en imagen, y nos recuerda que cada receta es también una historia, cada sabor una identidad, cada olla un cuerpo que resiste al olvido.

II Bienal Internacional de Arte. Valcheta. Rio Negro. 2024

Performance colectivo con Olga Arden ¿cuál es el sabor de tu memoria? Año 2024. Banquete a los vecinos de la ciudad de Valcheta, Rio Negro.  

Texto curatorial
¿Cuál es el sabor de tu memoria?
La pregunta que guía la propuesta de la Colectiva de Arte Viento Negro abre un territorio sensible donde el arte se cocina lento, se comparte en comunidad y se inscribe en la memoria colectiva.
En Valcheta, la performance se desplegó como un banquete de afectos: ollas encendidas, estofado chilote, mantel blanco extendido como espacio común, tortas fritas, comida árabe, fotografías familiares proyectadas en un televisor. La cocina se volvió acto artístico y la comida, metáfora de un arte expandido que no se limita a los objetos, sino que se encarna en los cuerpos, los gestos y las historias compartidas.
La obra se territorializó en la vida cotidiana del pueblo, dialogando con saberes locales como los de Olga Arden y su herencia árabe, y transformando la propuesta inicial en un proceso situado. El encuentro con la comunidad resignificó la acción: cocinar juntos, escuchar relatos, compartir sabores fue también construir memoria en presente.
En tiempos de velocidad y distancias, la colectiva de arte Viento Negro eligió el ritmo del fuego lento y la escucha atenta.
El arte se volvió alimento y el alimento, memoria. Cada plato servido fue también un relato, cada comensal un archivo vivo, cada gesto un acto de resistencia contra el olvido.

Replica de la obra “Memoria intima” en Lima, Peru. 2024

Texto curatorial
La réplica de Memoria Íntima en Perú se inscribe en un entramado latinoamericano donde la memoria íntima se vuelve colectiva y el territorio se expande más allá de las fronteras. La cocina, las ollas y la poesía de la Oda a la grasa se transforman en símbolos de un “latinaje” que reivindica lo cotidiano como patrimonio sensible, y que cuestiona las nociones de pureza y legitimidad en el arte.
En este contexto, la obra se despliega como archivo vivo de afectos y saberes populares, donde las memorias familiares dialogan con las memorias comunitarias. La instalación no se limita a reproducir un gesto, sino que lo resignifica en clave latinoamericana: cada receta, cada mancha de color, cada metáfora culinaria se convierte en un puente entre territorios y generaciones.
La Colectiva de Arte Viento Negro propone así un arte situado y expandido, que se cocina lento y se comparte como alimento de la memoria. En Perú, la obra se vuelve testimonio de un latinaje que no es homogéneo, sino múltiple, fragmentado y resistente, capaz de transformar lo banal en acto político y lo íntimo en relato colectivo.

Replica de la obra “Memoria intima” en escuela nacional superior autónoma de Bellas Artes, Peru-Lima

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