Semillas, de Lilia Hernández Vergara
Reseña / Gabriela Luque

La 36 Feria Provincial del Libro de Santa Cruz nos trajo una visita inesperada, la de la escritora chilena Lilia Hernández Vergara, residente en la ciudad de Valdivia. Lilia fue invitada a presentar sus obras más recientes, El viaje de Lito y Semillas y de esto y de todo su quehacer en el campo de la literatura habló la autora en la entrevista que aparece en este mismo número de Último Viernes.
Ahora bien, acá nos proponemos detenernos en Semillas, obra publicada recientemente por la Editorial Tewte (editorial independiente , fundada por la propia Lilia y su hija) y por cuyo proyecto Lilia obtuvo la Beca de Creación del Fondo del Libro y la Lectura 2924, otorgada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, distinción que hizo posible el trabajo de investigación documental que subyace detrás de cada historia recuperada..
Los siete breves relatos que componen este pequeño y bello libro dan cuenta de una escritura cuidada, por momentos con delicados atisbos líricos, en los que, sin embargo, se develan los trazos implacables de la historia chilena, desde las persecuciones a los pueblos originarios hasta la dictadura pinochetista y sus consecuencias aún visibles en el presente. La originalidad de estos relatos reside en la perspectiva de género con la que la ficción trabaja sobre la urdimbre de una historia en la que quienes cobran voz son las propias víctimas. Mujeres de todas las edades.solidaria y cruelmente hermanadas en la muerte. Niñas, jóvenes, adultas, estudiantes, trabajadoras, dirigentes rurales, defensoras de los derechos humanos, madres, hijas, hermanas: la trama que organiza y liga estos relatos parte de las voces de esas animitas a las que la devoción popular ha erigido grutas y altares en los sitios donde han quedado sus cuerpos, en los que no falta una vela, una flor o un rezo. Niñas y mayores, que han sufrido en su cuerpo la violencia por el hecho de ser mujeres, cuya vida vale poco y nada en un territorio atravesado por la anomia y el silenciamiento en medio de la geografía imponente de la Región de Los Ríos, en la que los árboles y las aves cobran el valor de símbolos.
Esas mujeres violentamente atacadas y asesinadas han dejado un rastro que Hernández Vergara ha recorrido y abordado con coraje. Devolverles la voz, restituirles su posibilidad de narrar ese pasaje de la vida que les fue intempestivamente arrebatada a la transformacion en animitas veneradas en los caminos es el objetivo que se cumple con creces. La restitución es la operación fundamental y la escritura, la herramienta imprescindible. Dos relatos, “ Espiga “ y “ Telaraña” nos muestran la relación directa entre el tejido de las ancestras – el hueso en el que hila la abuela y cuyas hebras religan el pasado y el presente- con el relato de la joven dirigente rural detenida y desaparecida por las autoridades luego del golpe militar. Esa misma metáfora del tejido-texto aparece en la telaraña que abraza las raíces del canelo plantado por el marido asesino para ocultar el cuerpo de su mujer y madre de sus tres hijos. Desde el inicio, con el relato que da nombre al libro, al cierre con “ Pajaritas”, se completa esta narración polifónica, en la que cada uno de esos murmullos y llantos devienen también en canto de pájaros, las almas de esas niñas en ronda funciona como advertencia ante una realidad innegable, la de la violencia sistemáticamente ejercida contra el género femenino. Allí donde el documento no llega siquiera a ocupar el espacio central en un archivo, aparece la ficción y reconstruye esas historias individuales hasta transformarlas en una memoria popular y colectiva que se yergue frente a los intentos de olvido.
Este libro integra actualmente el Plan Nacional de Lectura de Chile, a través del Programa de Fomento Lector, justamente por la temática elegida, y esto viene permitiendo la ampliación de su público lector, en particular de adolescentes y jóvenes estudiantes, quienes se han apropiado de los relatos y reconocen las huellas de cada una de esas historias de su propia región, a la vez que descubren que esa misma violencia sigue estando presente. También deben destacarse las ilustraciones realizadas por la propia escritora, que preceden a cada relato y enriquecen la lectura con esas metáforas visuales sutiles e impactantes.
Sin dudas, Semillas es una de las muy buenas sorpresas que nos trajo este septiembre a Río Gallegos y que puede conseguirse en la página de la editorial Tewte.

Gabriela Luque / Río Gallegos. SC.