Literatura para infancias de la mano de una familia muy patagónica
Entrevista / Gabriela Luque

Celebramos la aparición de un nuevo y particular libro para infancias de nuestras conocidas escritoras de la zona norte de la provincia, Verónica Lamberti y Patricia Sampaoli
ÚV / ¿Cuándo y cómo nació la idea de El libro de Cuistóteles?
PS / El libro de Cuistóteles empezó en medio de mis peripecias acompañando a mi hijo cuando estaba trabajando su tesis de maestría, en un lugar muy particular de la costa de Caleta Olivia, conocido como “ Barco Hundido”. En esas caminatas que hacíamos juntos, mientras sacaba sus fotos y realizaba el análisis y demás, fui descubriendo esas cuevitas de cuices. En una ladera había varias de ellas y me dije: – ¡Uh, acá hay un vecindario!, Habría que escribir algún cuento, algo que hiciera que la gente conociera el lugar a través de los animalitos. Pero lo pensé más como para niños, y yo escribo para adultos. Entonces me dije que esto era ideal para trabajarlo con mi amiga Vero, que fuera un proyecto para escribir entre ambas. Y así nació el libro. Y como mi hijo, además de arquitecto, es dibujante, le pedimos a él que le diera vida a estos personajes.
ÚV / ¿Qué pueden contarnos del proceso de escritura de este nuevo trabajo en colaboración?
VL / El proceso de escritura tuvo distintas etapas. Los primeros textos comenzaron a escribirse en enero de 2025. En ese momento redacté cinco capítulos iniciales y se los envié a Patricia Sampaoli para que pudiera leerlos y dar continuidad a las historias. Aquellos primeros capítulos fueron el punto de partida para comenzar a entrelazar las aventuras de nuestros queridos personajes.
Después llegaron los capítulos escritos por Patricia y, en un constante ida y vuelta creativo, ambas fuimos realizando ajustes, aportes y correcciones necesarias. De ese intercambio nacieron capítulos diversos, cada uno con su propia sensibilidad y mirada, pero unidos por un mismo hilo conductor, la presencia entrañable del abuelo Cuis y su comunidad.
Sin embargo, ése fue apenas el inicio. Con el avance de la escritura, comprendimos que, además de los personajes cuises que habíamos creado y a los que les habíamos dado identidad y voz, también comenzaban a aparecer otros personajes que, aunque surgían como secundarios, terminarían convirtiéndose en protagonistas de nuevas historias.
A través de estas historias también comenzó a cobrar una presencia muy importante la flora autóctona, las flores de la Patagonia y el valor singular de cada especie dentro del ecosistema. En ese proceso fue fundamental el acompañamiento permanente de Ernesto, quien, desde su conocimiento y experiencia, nos orientó sobre los nombres de las plantas y flores, sus características, sus virtudes y también sobre las particularidades del espacio natural en el que transcurren las historias.
ÚV / Hay en este libro un cuidadoso trabajo de edición (tapas duras, tipografía, ilustraciones) ¿De qué manera llegaron al bello libro que tenemos en nuestras manos? ¿Cómo ha sido el trabajo con el ilustrador, primero, y luego con el editor?
VL / Desde el comienzo coincidimos en que queríamos que fuera un libro en tapa dura, con una edición especialmente cuidada. Sentíamos que las ilustraciones realizadas por Ernesto tenían una delicadeza y una belleza que merecían destacarse tanto como el valor literario de la obra.
PS / El trabajo de edición es de la editorial Vela al Viento. Queríamos que fuera un libro diferente, un libro para que los chicos lo pudieran apreciar de otra manera y con tapas duras, atendiendo a la tipografía que corresponde al mundo infantil y las características de las ilustraciones también. Y bueno, fueron muchas sugerencias de Vero al editor, porque en líneas generales me parece que no había una gran experiencia en trabajos para el mundo de las infancias en la editorial.
ÚV / Este libro ya ha comenzado su ciclo de presentaciones en las ferias, ¿Qué pueden contarnos al respecto? ¿Cómo ha sido la recepción?
VL / El libro llegó a nuestras manos unos días antes del inicio de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, espacio al que fuimos invitados por la Secretaría de Cultura. El 28 de abril Ernesto Bonacci realizó la presentación oficial del libro en el Stand del Ente Cultural Patagonia.
Posteriormente, el libro fue presentado en la Biblioteca Popular “El Mirador”, de Caleta, donde contamos con un público diverso, que recibió la obra con entusiasmo y afecto. Muchas personas quisieron llevarse un ejemplar dedicado por nosotras.
La obra también llegó a la Biblioteca Popular de Cañadón Seco, en una actividad organizada por Cultura por iniciativa de la profesora Silvina Sotomayor del Jardín de Infantes N.º 12. Fue un encuentro muy emotivo junto a los pequeños del jardín, familias completas y distintos miembros de la comunidad.
ÚV / Esta hermosa obra integra ya el acervo de la literatura para las infancias: ¿Cómo ven Uds. el desarrollo de esta literatura en la zona norte de la provincia y la región? ¿Cómo se inserta Cuistóteles en ese corpus?
PS / En líneas generales, lo que puedo decir se refiere a la literatura que no es exclusivamente para infancias y que ha crecido mucho. No sé, no conozco el nivel de los escritores, porque parece que hoy fuera más fácil publicar. Yo aprendí en mi vida de escritora eso de hay que tomárselo como un oficio. En 1985, cuando gané el segundo premio del Centenario de la ciudad de Río Gallegos, me dije que bueno, si me iba a dedicar más a eso teníq que crecer en el oficio de escribir. ¿Y por qué te digo esto? Porque hoy veo que el que escribe algo y ya lo quiere publicar y hasta tiene posibilidades de hacerlo, bueno, lo publica. Creo que el nivel primero requiere de muchas miradas de parte del autor, y mucho crecimiento también, para lograr un una literatura propia, y que pueda leerse décadas después sin perder vigencia. Y que para llegar a publicar hay que recorrer un camino de desarrollo. Creo que es muy ambicioso lo que espero, pero con lo mío siempre apunto a eso.
ÚV /¿Alguna observación que quieran agregar?
VL / Anhelo que este libro pueda formar parte de los programas provinciales y nacionales de lectura. Considero que posee la sensibilidad literaria y el valor artístico necesarios para integrar esas selecciones destinadas a las infancias.
ÚV /¿Qué otros proyectos que se puedan comentar existen ya?
VL / Sigo escribiendo; nunca he dejado de hacerlo. Actualmente me encuentro trabajando en dos nuevos proyectos literarios iniciados a comienzos de 2026, con la misma convicción y el mismo amor por la palabra que acompañan cada uno de mis textos.
PS / En cuanto a mis proyectos: tengo para revisar una novela; estoy armando un libro de cuentos, donde las protagonistas en general son mujeres. En el ámbito académico estoy preparando mi tesis doctoral para su publicación y para que pueda también de servir como texto de divulgación, para compartir el conocimiento científico de una manera no tan dura, sino que más amena, así que le estoy haciendo algunos ajustes.
Y tambien siempre estoy embebida de muchas actividades, tengo ganas de escribir un libro, estoy en eso, un libro de política para cristianos evangélicos. Porque también veo perspectivas que tienen que revisarse en el momento de ejercer la ciudadanía. Pasa por ahí lo que estoy haciendo en este tiempo, un tiempo de escritura constante en realidad.

Entrevista a Ernesto Bonacci
ÚV / Ha sido una sorpresa descubrir está faz tuya de ilustrador de cuentos, ¿cómo fue que te involucraste en este proyecto?
EB / Para mí también fue una sorpresa descubrirme como ilustrador. Era algo que la verdad que nunca había nunca había pensado que podía llegar a hacer y fue una actividad que disfruté muchísimo. Desde el principio hasta cuando se fueron formando los personajes, se fueron cerrando los mismos con cada uno de los capítulos que tiene el libro y hasta la etapa final.
Los nervios de ya querer verlo impreso, y la verdad, súper disfrutable todo el camino.
Respondiendo a la pregunta, la verdad que fue mi madre, Patricia Sampali, la que me convocó, la que me propuso este desafío. Es mi primera vez dibujando, ilustrando cuentos.
ÚV / ¿De qué manera y en qué momento trabajaste con las autoras?
EB / Empezamos a trabajar estos personajes en base a la idea que ellas ya estaban diagramando en sus cabezas. La forma fue prácticamente virtual. Salvo algunas veces que, por motivos laborales, fui a hacer algunos relevamientos en la zona costera cercana a Caleta Olivia.
Entonces aprovechábamos para caminar, recorrer esos lugares, el ver las cuevas de los cuises, todo el ecosistema que generan, la flora, la fauna presente en el lugar. Esas salidas de campo fueron una de las formas en que estuve trabajando y después, de manera virtual (yo vivo en La Plata y ellas, en Caleta), periódicamente nos encontrábamos, les mandaba los avances de las ilustraciones y ellas me hacían sus devoluciones. En mi trabajo como ilustrador, a mí me gusta que les autores se crean que los dibujos fueron hechos por ellos mismos. Quiero ser sus manos. Me gustó esa idea de que ellas se sintieran ilustradoras también. El ida y vuelta iba modificando las ilustraciones, después había algunos cambios en los relatos. Se dio un proceso en el que fueron evolucionando la escritura y el dibujo, transitándolo juntos, hasta que se fueron cerrando todos los capítulos y la historia y el libro en general.
ÚV / Me llamaron muchísimo la atención los dibujos en sí, me recordaron antiguos cuentos de mí propia infancia ¿Hay algo de eso en tu trabajo? ¿Cómo fue el camino desde el momento de la inspiración al de plasmar está fauna patagónica?
EB / Los dibujos están inspirados, en realidad, en dibujos que se encontraban en los libros de mi infancia, que son los mismos que los de algunas infancias anteriores, porque encontré que en esos libros todavía las ilustraciones manejaban cierto concepto de ternura. Esa palabra, “ternura”, fue la palabra que ellas utilizaron cuando me hicieron el encargo del trabajo de ilustracion, que se pudiera ver alguna ternura, algún cariño particular en los personajes, en sus casitas, en los espacios, en cómo ellos interactúan. Y así estuve viendo y buscando un monton de esos dibujos, que muchos son en realidad de principios del siglo XX o de finales del siglo XIX, de muchos autores que trabajaron en libros para infancias. Viendo y repasando esos dibujos me hicieron volver una y otra vez para que se colocase mi cabeza en ese tipo de ilustraciones y, en base a eso, poder ir creando a cada uno de estos personajes tan bien caracterizados por Patricia y Verónica. Por supuesto, siempre teniendo presente que se estaban representando animales y plantas de la estepa patagónica, atlántica (que también tienen un lugar protagónico en los relatos). Siempre teniendo presente eso, que estábamos escribiendo, dibujando, creando seres que existen y que son de nuestro entorno. Eso siempre estaba presente y creo que también aportó al cariño que finalmente representaron estos animalitos, estos dibujitos. Nunca nos desviarnos de que estábamos dibujando lo que es parte de nuestro espacio, del que tenemos que seguir aprendiendo. Hay que seguir divulgando, sobre él hay que seguir comunicando y sensibilizando desde la más tierna infancia. Son importantes estos lugares, estos animales, estás plantes: tenemos que conocerlos, tenemos que valorarlos, tenemos que estudiarlos, para que sigan existiendo, para que sigan formando parte de nuestra cotidianidad y que podamos vivir equilibradamente nosotros, que somos quienes estamos en el medio de estos lugares.
La verdad es que estoy recontento de que me hayan dado esta posibilidad, la que disfruté tanto.

Gabriela Luque / Río Gallegos. SC.
Comentarios y sugerencias son bienvenidos en el mail hola@últimoviernes.com