14 voces de mujeres, 1 antología, 1 territorio

Reseña / Gabriela Luque

“Sucumbió para trepar en las alas del viento” 

Flora Rodríguez de Lofredo

En estos primeros meses del año hemos asistido a la publicación de dos antología de poemas escritos por mujeres que habitan el territorio provincial: Matices  y Péntada. 

No es, por supuesto, un fenómeno nuevo el de la poesía escrita por mujeres, en todo caso, nos llama la atención porque estás publicaciones han aparecido muy cerca la una de la otra,  todo un signo dentro del ecosistema literario provincial. 

Vamos a respetar el orden en que se han presentado, por eso esta primera reseña habla sobre Matices, la antología poética resultante del proyecto que emprendieron catorce poetas de distintas procedencias y generaciones, algunas reconocidas ya por su vasta trayectoria en la escritura en la Patagonia y otras, novísimas, integrantes del taller literario “Escribientes”- que coordina Tati Guilio-  reunidas aquí por un objetivo común, que se plasma en esta antología de 100 páginas, con un prólogo de la también autora Pilar Arce y editada por la editorial La Página del Centro.

En la presentación de la obra, Pilar Arce hace hincapié en que esté libro es el resultado de la comunión  de sensibilidades diversas, cobijadas en  la familia literaria que es el colectivo Río Gallegos Lee. Pilar alude a la leyenda del hilo rojo para resaltar el nexo entre cada una de las voces y de sus producciones.

Sabemos que una antología es siempre una selección, un recorte de un corpus más o menos amplio, en la que un antologista actúa con manos de orfebre, eligiendo, descartando, bruñendo el material. En este caso, la selección fue realizada por las mismas autoras, con la determinación de mostrar el estado de la poesía escrita por las integrantes del grupo, ancladas en un territorio, el que delinean las miradas y las voces, por momentos susurros, por momentos gritos. También debe destacarse el trabajo de corrección a cargo de Cristina Núñez, una de las poetas,  junto con Cecilia Maldini, de más extenso currículum dentro de la literatura patagónica escrita por mujeres.

En el armado del texto se distinguen esos matices a los que refiere, con justeza, el título de esta obra colectiva. No hay una voz única ni un estilo predominante, cada poema o grupo de poemas, algunos con tonalidades más fuertes y directas, otros, con tonos acuarelados, construyen una voz mayor. Todos contribuyen a ese diálogo polifónico, en el que encontramos distintas maneras de abordar el lenguaje poético.

Esos matices se ven reforzados por la imagen de tapa de la también poeta Sandra Maidana: una instantánea del muelle carbonífero local, con el barco inclinado y algunas gaviotas que manchan el cielo. Fragmentos de esa imagen, en blanco y negro, se repiten en algunas páginas, reforzando la función de este paratexto. La misma paleta se refleja en la contratapa, donde 14 versos de estas 14 mujeres se entrelazan y juegan en el artificio de un cadáver exquisito.

Tati, Mariel, Fabiola, Andrea, Macarena, Laura, Pilar, Julián, Vanesa, Sandra, Cecilia, Mariela, Cristina y Ruth son los nombres de las 14 tejedoras de esta urdimbre que es el texto mayor.

Así, entre el cielo iluminado por los colores del arrebol,  el agua de la ría, las piedras y el barro de la orilla, la poesía santacruceña continúa su marcha vital.

Gabriela Luque / Río Gallegos. SC.

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