Poesía del Último Viernes (13)

Selección de Jorge Curinao

No hay mapa
capaz
de sostener la brújula
que marca el Paraíso.

Hay límite difuso
en el contenido movedizo de mis principios.

I-

Yin yang

Transpiro tus poros

empapada

en las aguas sagradas

de la amistad.

No desconozco los revelados

disimulando

la ligazón de tu argamasa.

Sos espejo.

en batalla

veo

el rostro enemistado/ del otro

que me ve rostro/ enemistado

pares cristales

de odio y muerte

Cuánta piedra

hemos juntado en el paisaje:

una blanca y piedra

una roja y agua

y alguna otra

arena.

Pares opuestos.

Tantas veces como puedo

tocar el tamboril

hasta que los nudillos resistan.

Víscera

vibrando la danza

de los fantasmas 

que componen.

II-

en las bocacalles

me choca un viento

un trozo de espectro

esquirlado

hilacha de témpano

trasvasa

habita

dispara

no lo miro

para no saber qué

en cada bocacalle

atravieso el espacio común

donde vagan los supervivientes

El mismo sueño

y no corre el miedo

dormir en mar

redundante.

Manejo el timón.

El barco tiembla,

teme mi omnipotencia.

Encanto

a mi niña ciega

en el crepúsculo.

Cuando sube la fiebre

siempre

y los vómitos.

Le hago creer

que el Cuco no está,

que yo

puedo

de súbito

matar al monstruo.

Mi niña ciega

me cree

poderosa

y me incita

a dormir a su lado

para protegerme.

III-

Siempre muero

en los supuestos

(y es por causas justas).

Ya no queda vida

para las causas.

Hoy

no decido si inmolarme

o

Ellos no querrán tener

otro mártir

¿nosotros?

Siempre muero en los supuestos

quién no

quién no se ha equivocado de muerto /alguna vez

y ha llorado a la vera de un cajón ajeno

quién no ha flotado

haciendo mano en otro barco

sin darse cuenta de la madera extraña

quién

no se ha asomado

y ha visto allí/ en un guiño

una cara desconocida

y que el muerto no estuviera muerto

quién no se ha equivocado

de muerto/ vivo

o de vivo

claro, quién no se ha equivocado de vivo

y lo ha matado para siempre

para dejar de llorar

IV-

No encontramos

el origen/ de las cosas.

La ignorancia

olvidar

desmemoriarnos

ser mecanismos perfectos

de reincidencia.

En el origen,

dicen,

hay explosión.

Acerco mi ojo

al ojo

del monstruo esquivo

y lo miro

en el agua de su lágrima

fijo

nos encolumnamos

y su ojo negro

posa en mi ojo negro

y su otro ojo

en mi ojo

negro

es una torre de vicios llorando

el monstruo no se aparta

y no me asusta

no se aleja y me acorrala

no se va

pero tampoco se queda conmigo

porque no acompaña

lo temo

a su brillo

a su mudez

y lo frío de su espanto

a su lágrima

Las chispitas

hacen comas en el cielo negro.

chistan.

El humo no se ve

es la noche.

Queman cuerpos.

Hede.

Veo

las luces estrafalarias

de los hombres oscuros dentro del palacio.

Las luces con los hombres del palacio

iluminan

lejos.

V-

Venimos mudando de casa

de ropa

de hombre

de mujer.

Venimos anidando

en los sueños de la felicidad.

Hay bahías de sexos

barcos en puerto.

Venimos perdiendo los soles

ganando los amaneceres.

Huimos.

Nos cobijamos en las propias aguas

que sudan y lloran.

Resistimos las lluvias cósmicas

con taparrabos.

vendrá invierno

tiempo urdido de vellón

y el eco del sol

será frío

traerán puentes levadizos

rescates de mares negros

en el invierno

los fuegos salvarán del desangre

los estandartes serán bordados

aunque las mieses se consuman

aunque los frutos no maduren

aunque el atardecer corte la tarde

en el invierno

quizá

VI-

sospecho

la banalidad de la palabra

lo repetitivo

la eclosión

ritmo

otra música

otra resaca

otra muerte

el acostumbramiento desvela

la palabra misma/ el nombre propio dicho

temo que el Nombre no horade

y silencie

temo que cadencie vacío

temo que de tanto nombrar

sea cansancio/ aversión

el estruendo del insignificado,

que se vacíen los conceptos

se detenga el cardíaco

y la palabra lleve al contrasentido.

Ni yo

ahora otros/ todos.

Ni todos

que son otros/ también.

El Colectivo susurra.

Han tirado agua caliente

en la puerta de este país

y emergemos

con el vientre al hombro

para seguir recordando

los obituarios

las tizas

las sondas intravenosas.

Ya estamos

ahogándonos en pena

y asomamos.

El encierro abierto

la caverna boca arriba:

agujero del hormiguero.

Miré de nuevo la puerta

y el cosmos

estaba en el picaporte.

EPILOGO

Detrás del cielo 

viven los destellos de los signos del zodíaco

acá

siguen los hombres

sellados de destino

sin poder.

Se terminó la sorpresa del desconozco.

Los vientos suenan repetidos.

Todo es ritmo monótono.

Metrónomo.

No hay canción no hay pájaro

queda solo el aire que conduce.

Luego viene el vacío

y el silencio.

Cómo si la vida estuviera

por delante del todo.

Clorofila.

Como si el agua la regara.

Como si el polvo

no fuera a poner el límite final.

Silvia Sánchez
Nació (1964) y reside en General Roca, Fiske Menuco.
Escribe desde pequeña, madre de dos hijos. Profesora de Enseñanza Primaria (ISFPD 1), Licenciada en Comunicación Social (UNCo), posgrado Gestión Cultural (Flacso). Publicó los poemarios “Molino de Tierra” y “De todas las aguas” donde escribe con Elena Paso. En narrativa, los libros “No sé, amos”, “Reflejos del Hambre y otras luces”, “Circuito Tierra”, minificción “Hoy Supe” y la nouvelle “Dejaron de venir las visitas”. Los libros objeto “Placas HiStorias I y II” y el libro álbum “Libertad, esa rara” basado en la obra visual de Héctor Boetto, traducido al inglés a través del proyecto de traducción inversa de la Facultad de Lenguas Comahue. Antologada en Argentina, Perú, México, Colombia y España. Coordinó el Centro de Escritores de General Roca editando la revista “Desde el Andén”. Se interesa por la interdisciplina por lo que además ha coordinado las muestras colectivas “Texto fotógrafos” y “Foto textógrafos”, “Desplegar lo rural” y la muestra individual “Placas hi Storias” (minificción). Docente primaria, universitaria. Coordina talleres literarios.

Comentarios y sugerencias son bienvenidos en el mail hola@últimoviernes.com

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