El cuaderno secreto de Soto, de Pablo Baca y Gustavo Camisay

La novela gráfica de las Huelgas

Crónica / Gabriela Luque

Fotos, gentileza de Sergio Álvarez

El pasado jueves 14 de agosto, la Sala Auditorio “Luis Villarreal”, en el edificio del Centro Cultural Santa Cruz se hallaba colmada de rostros conocidos, mayoritariamente del ambiente artístico-cultural local, entre ellos periodistas, escritores, artistas plásticos, músicos, investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), exintegrantes de las distintas comisiones originadas alrededor del centenario de las huelgas patagónicas, estudiantes. El guionista Pablo Baca, autor de la obra que, finalmente, iba a ser presentada esa tarde ante el público riogalleguense, lo dijo a manera de saludo: “Yo sé que vienen por Antonio Soto y por las huelgas”, algo que generó risas y aplausos, pero que, de alguna manera explicaba cierto aire de celebración. Hay temas y temas y, en estos últimos años, el Centenario de las Huelgas y Malvinas se fueron imponiendo por sobre otros, sin dudas por la certeza de que hacen a la construcción de esa identidad tantas veces invocada en discursos varios. Pero también y merecidamente era un libro el verdadero protagonista y no, no era cualquier libro. 

¿Por qué decimos que El cuaderno secreto de Soto se constituye en LA novela gráfica de la denominada “Patagonia Rebelde” o “Patagonia Trágica”? Por muchas razones y no porque atendamos únicamente a una cuestíón de género, aunque, ciertamente, conocemos canciones, poemas, crónicas, cuentos, relatos, novelas, obras de teatro y hasta textos académicos cuyo eje central son los sucesos de 1920 y 1921, y que reconocen en su origen la insoslayable y voluminosa -aunque no necesariamente leída- obra de don Osvaldo Bayer, que comenzara a ser publicada a principios de la década del 70 por Editorial Galerna, y que deviniera en una de las películas más vistas del cine nacional y en el exilio de su autor durante toda la dictadura cívico-militar.

Pero no, esto es una crónica de agosto de 2025 y no vamos a hablar aquí de esa parte de la historia, si no de ésta, de cómo el trabajo constante y casi obsesivo de dos artistas santacruceños, jóvenes hace unos 20 años, cuando comenzaban en 2005 a imaginar este “único gran libro” en palabras de Pablo, que fue, en verdad, el iniciador de esta patriada, cuando faltaba todavía bastante para el Centenario. Y esto creo que es un  punto a destacar: las dos partes que componen este libro, “Palabras escritas en el viento” y “Cazando peones en las estepas”, aparecieron de manera individual en 2012 y 2023, respectivamente,  Como bien señalara repetidamente Pablo Baca, guionista egresado de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica dependiente del INCAA, fue la persistencia y la tenacidad la que hizo que este proyecto que venía, en realidad de las historias personales de dos muchachos santacruceños que habían crecido en el Barrio APAP, sin conocerse, y que compartían con otros tantas familias, esos relatos orales que circulaban entre los antiguos pobladores y que aún traían a la memoria nombres  silenciados, anécdotas repetidas en voz baja, ecos de esas huelgas del 20 y 21 y de la matanza de los peones rurales, Junto a esas historias que se difundían por fuera de los ámbitos institucionales, también aparecía otro impulso, el de esos libros de poemas y de cuentos que imprimía la Imprenta Oficial y que podían hallarse no solo en las bibliotecas, si no también en las casas particulares, y que hacían también soñar a los más jóvenes con publicar como el “Lobo” Peña o como Flora Rodríguez Lofredo, autores locales que entonces eran muy conocidos. Ese universo estuvo presente en los inicios de esta suerte de epopeya, lograr editar una novela gráfica, nombre que hasta no hace demasiado tiempo era desconocido por estos lares, y hacerlo con calidad y sin censura. De ese primer acercamiento del guionista al ilustrador, Gustavo Camisay, egresado del Centro Polivalente de Arte y dedicado en esos momentos a la pintura al óleo, y logrado gracias a los buenos oficios de Carlos Besoaín, como recalcara Baca, y de todo el trabajo posterior, iniciado primeramente en la investigación en los documentos del Archivo Histórico Provincial  y plasmado, antes que en ese primer tomo editado por el Consejo Provincial de Educación, en gigantografías que recorrieron las paredes del entonces Complejo Cultural, las de la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA, y las de distintos espacios provinciales, en una muestra organizada justamente por la dirección del Archivo,  al desarrollado posteriormente gracias al impulso del Instituto “Dra. Elsa Mabel Barbería” y que resultara en la publicación del tomo segundo, en noviembre de 2023 (11 años entre una y otra publicación)  trató el interesante y extenso diálogo entre el periodista Martín Melo y el autor del guión, para finalizar en la presentación de este ansiado libro, que reúne ambas partes y las enriquece, en una cuidada edición realizada por la Imprenta Provincial, que ya había sido presentada por las autoridades en la Feria Internacional del Libro en mayo de este año en Buenos Aires. 

El evento, organizado por el personal de la Biblioteca Pública Provincial “Juan Hilarión Lenzi” y el del Archivo Histórico Provincial, del que Pablo Baca forma parte desde hace años, y transmitido por Conexión Cultura, programa de contenidos culturales de la Secretaría de Estado de Cultura, abrió y cerró con las canciones de la “Cantata de las Huelgas Patagónicas”, en la voz del autor de la música, Martín Leoz, con letras de Mario Novack, y tuvo un instante sumamente emotivo, a través del video con las palabras de Isabel Soto, hija del recordado Antonio “Gallego” Soto, uno de los líderes de ese movimiento y quien es el protagonista de esta obra. La charla se estiró luego fuera del auditorio, prolongada en fotografías y firmas de los ejemplares, en una escena también destacable, la de la larga fila de compradores que esperaban unas palabras y una firma de Baca, ya que Camisay se encontraba ausente. 

Como bien resaltara Pablo, ojalá este libro finalmente llegue a todas las escuelas santacruceñas y sea realmente una lectura disfrutada, y no sólo un contenido curricular, en homenaje a todos aquéllos que cayeron asesinados peleando por sus derechos, y en reconocimiento al trabajo de años de Pablo y Gustavo, plasmado en una obra en que la memoria, la historia y la ficción siguen convocándonos.

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