El «meme» literario
La literatura servida con un poquito de sal y otro de pimienta.
Esa parte de Utrera, la que anda, mete un silencio que enferma. Un silencio que por las noches y las siestas sin viento, aturde.
Cuando comencé a trabajar en Charlotte: Más allá del horizonte, sabía que tenía entre manos la voz de una mujer recordada, especialmente en su Río Gallegos natal, aunque su vida fuera poco conocida entre las generaciones más jóvenes.